Sistema de cuidados en Uruguay: modelo para América Latina y el Caribe

https://blogs.iadb.org/trabajo/wp-content/uploads/sites/25/2025/03/Cuidar-a-quienes-nos-cuidan-scaled.jpg

Uruguay se distingue en América Latina y el Caribe por sus políticas públicas centradas en el bienestar de las personas. Gracias a un sistema completo, se enfoca en asegurar derechos y mejorar la calidad de vida de quienes se encuentran en situación de dependencia. Este modelo, desarrollado durante varios años, ha captado la atención de otras naciones de la región interesadas en emular su estrategia y organización.

El Sistema Nacional Integrado de Cuidados (SNIC) de Uruguay tiene como objetivo central brindar atención a personas en situación de dependencia —como niños pequeños, personas con discapacidad y adultos mayores—, garantizando que reciban el apoyo necesario para su desarrollo, autonomía y bienestar. Además, se orienta a promover la corresponsabilidad social, distribuyendo las tareas de cuidado entre el Estado, la comunidad, las familias y el sector privado.

Uno de los aspectos más valorados de este sistema es que combina servicios directos, subsidios, capacitación y regulación de la calidad del cuidado, integrando a distintos actores y sectores. Entre las acciones implementadas destacan la profesionalización de cuidadores, el acceso a centros de atención, la asistencia domiciliaria y programas de respiro para familiares cuidadores. Esto ha permitido que las personas responsables del cuidado no vean limitadas sus posibilidades de trabajo, estudio o desarrollo personal.

La experiencia uruguaya también ha demostrado que invertir en el cuidado no solo tiene un impacto social, sino también económico. Al liberar tiempo de las personas, especialmente de las mujeres —quienes históricamente han asumido la mayor carga de estas tareas—, se fomenta una mayor participación laboral y una distribución más equitativa de las responsabilidades domésticas.

En el plano internacional, el modelo ha sido objeto de análisis en diversos foros y encuentros regionales. Organismos multilaterales y expertos en políticas sociales lo destacan como un ejemplo de cómo integrar el cuidado en la agenda pública, con un marco normativo sólido y financiamiento estable. Este reconocimiento ha motivado la cooperación técnica entre Uruguay y otros países interesados en desarrollar sistemas similares.

El funcionamiento del SNIC se apoya en la identificación y evaluación de las necesidades de cada beneficiario, permitiendo diseñar un plan de atención ajustado a cada caso. Esto asegura que las prestaciones no sean uniformes, sino adaptadas a las particularidades de cada persona y su entorno familiar. Asimismo, se ha trabajado en sensibilizar a la sociedad sobre la importancia del cuidado como un derecho humano y no solo como una responsabilidad privada.

Aunque se han hecho progresos, el sistema se encuentra con ciertos retos. Estos incluyen aumentar la cobertura, asegurar el financiamiento sostenible y seguir elevando la calidad de los servicios. Los representantes han expresado su deseo de reforzar la red de atención, sumando más personal calificado y actualizando la infraestructura.

En América Latina y el Caribe, la mayor parte del cuidado es realizado de forma informal y sin respaldo formal, la iniciativa de Uruguay presenta un camino definido para cambiar esta situación. El esquema muestra que se puede unir la atención directa a las personas que lo requieren con el reconocimiento y soporte a los cuidadores, generando un efecto favorable en la igualdad de género, el desarrollo personal y la cohesión comunitaria.

Uruguay, con esta política pública, no solo ha mejorado la calidad de vida de miles de ciudadanos, sino que también ha sentado un precedente para que otros países avancen hacia sociedades más justas e inclusivas, donde el cuidado sea una responsabilidad compartida y reconocida como un pilar del bienestar colectivo.

By Óscar Silva Ibáñez

Sumérgete en más historias